Riego de los naranjos
- Luisa de Laubespin ha dejado notas sobre el riego de los naranjos: « Durante el verano, cada tarde, un cubo de agua por naranjo dará, en invierno, uno por mes bastará. »
- A partir de 1977 Gilda, su nieta se cargó de este trabajo. En 1978, los árboles amarillearon; en 1979, perdieron sus hojas; en 1980, uno se murió.
- El jardinero en jefe de Versalles fue consultado. Se echó à reir : « ¡ Es bien una broma a la Belga ! Aquí, les regamos una vez por semana. Sin embargo, llueve menos y hace más calor que en su país. »
- Hemos entendido entonces que Luisa, astuta como todos los Normandos, había preguntado a sus jardineros un cubo por semana a fin de ser seguro que los árboles recibirían por lo menos un cubo por semana
