Una vocación alojada:
de guionista a arquitecto
- Francisco Bonaert, esposo de Gilda de Laubespin, quería devenir cineasta. Sus padres le orientaron hacia la arquitectura, profesión menos peligrosa.
- Y Francisco se consoló volviendose un buen fotógrafo aficionado, un arte que le permitió de nutrir su familia durante la guerra.
- Brillante arquitecto, tuvo exito tanto en el moderno (Iglesia Reformada a Bruselas) que por sus villas de inspiración « Colonial Americano ».
- No obstante, su caballo de batalla fue la restauración de los monumentos antiguos como arquitecto de los Monumentos Históricos. En esta función restauró Freÿr entre 1967 y 1973.
- Una profesión peligrosa como lo ha vivido cuando el andamio conduciendo al techo del castillo de Braine se derrumbó. El pizarrero se cayó 12 metros más abajo y fue matado de golpe. Francisco logró a agarrarse a una barra y apretó los puños hasta que una escalera fue puesto para bajar.
